La susodicha baraja jubilada


Y no, no estoy triste para nada. Mi primera bajara de cartas de tarot la compré hace unos 15 años por unas 2.000 pesetas. Con un libro era un pack de Fournier, la sintonía con ella nunca ha sido clara no he llegado a saber que me querían decir sus cartas com claridad en ningún momento, no sé si será por sus ilustraciones que en vez de atraerme me repelen, creo que son pésimas o será por el material en el que están hechas es demasiado blando y muy satinado…
si tienes las manos un poco grasas enseguida se quedan pegadas, barajar es un suplicio a pesar de las utilizado bastante poco, muchos de sus cantos están completamente pelados. Así que me gustaría darle la jubilación, guardarla en algún sitio con mis cosas favoritas que ya no uso. 

Estoy muy contenta porque gracias a esta desconexión con ella me dado cuenta que con otras barajas si tengo conexión y es como si esto formará una especie de final y un nuevo comienzo diera comienzo es una nueva etapa que me ilusiona así que pronto os hablaré del resto de barajas que tengo para que las uso y cómo. Es decir que es la única baraja que tengo del Tarot de Marsella, quizás sea este método, el de Marsella el que no consigue conectar conmigo o quizás sea una deformación profesional por querer tener imágenes demasiado bonitas sea como sea la nueva baraja con la que estoy echando las cartas aporta todo lo que esta no lo hacía. Así que desde mi humilde opinión de principianta, os digo que no os dejéis llevar por los packs, lo precios baratos, mirar las barajas, ver que imágenes os atraen más y en vuestro interior sabréis cual comprar, simplemente son las sensaciones que os transmiten, si no, os puede pasar como a mi… que tendréis una baraja guardada durante 10 años sin apenas tocarla, por desarmonia. Y esto es una pena, porque el tarot es una vía de escape, una vía hacia el conocimiento interior que no merece la pena ser pasada por alto por un bien material.